home Escritos, Quilmes Un Quilmeño en el Servicio Exterior de la Nación

Un Quilmeño en el Servicio Exterior de la Nación

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Leonardo Martinelli

Cuando se habla de cuestiones consulares, tendemos a imaginar que se trata  -invariablemente- de gente con orígenes nobles, hidalgos.
Sin embargo, la historia del “pago chico” vuelve a derribar algunos mitos interesados. 

Destacamos que en  nuestra ciudad hay personas  que  han desempeñado funciones en el Servicio Exterior argentino.
 En esta nota,  tomamos el testimonio de un vecino,  Atilio Martinelli,(*)  que nos cuenta la historia de su padre, Leonardo Martinelli, quien fue Cónsul argentino en Colombia en el año 1948.

“Mis abuelos, tanto paternos como maternos, venían de Italia. Mi abuelo paterno llegó de Italia en 1900. Mi viejo nació en La Boca en 1902, como todos mis tíos. Se habían radicado  en La Boca, por el mil novecientos. Mi abuelo abrió  su sastrería en La Boca  y en 1914  se volvió a Italia, en barco, a defender su patria. Mi abuelo materno vino de Sicilia, y se fue a Olavarría, a trabajar el campo”.

“Durante la primera Presidencia del Juan Domingo Perón,  Juan Atilio Bramuglia,(**) era su Ministro de Relaciones Exteriores, entre 1946 y 1949. Bramuglia era muy amigo de mi padre y por él, yo me llamo Atilio”.

 “Mi viejo fue a Colombia en el año cuarenta y ocho. Yo nací el primero de febrero del cuarenta y nueve en Barranquilla, Colombia. Mi padre estaba en funciones y cuando tenía cinco meses de vida, volvimos a Argentina en barco hasta el puerto de Valparaíso y de allí a Buenos Aires.  Pude volver una sola vez a mi segunda patria, a los sesenta años.”

“Después de estar en funciones, también en tiempos del peronismo en el gobierno, mi viejo  tramitó en el Banco Hipotecario un crédito con el plan Eva Perón y se hizo su casa en Plátanos. Ahí vivimos, gracias a ese crédito. Recuerdo que la cuota  de la casa en un momento era tan baja que era más caro viajar de Plátanos a Capital. Un día fue y liquidó todas las cuotas y así tuvimos la casa propia.  No había ni luz ni gas. Estaba la laguna y la casa, pegada al alambre de la Sniafa. Antes, habíamos vivido en Garibaldi 129, donde ahora está Migraciones, hasta mis 14 años. Después nos mudamos a Plátanos. Y de ahí nos mudamos a Brown y Hernández, en Quilmes nuevamente.”

 “Mi viejo contaba que con el peronismo proscripto, Atilio Bramuglia fundó el partido Unión Popular a fin de ser utilizado en caso de necesidad.”

“Tengo un querido recuerdo, el diploma, con el nombramiento de mi viejo, firmado por el General Juan Domingo Perón. Lo tengo enmarcado y también enmarcado el diploma de quien lo recibió entonces, el Presidente de Colombia en el año cuarenta y ocho, Mariano Ospina Pérez (1946-1950)”. Tengo de mi padre la lapicera Parker con la que firmaba todos los documentos consulares. Me acuerdo  que en esa época se cargaba con el frasco de tinta. Conservo también  el plato de plata que le regalan todos los compañeros del Consulado cuando se volvió para la Argentina;  tiene todos los bordes con los escudos de cada departamento de Colombia un hermoso recuerdo que lo tengo siempre acá, muy presente. Su reloj de bolsillo, con los números romanos y conservamos muchas fotos. Una de ellas, en el Hipódromo cuando se corrió en Gran Premio República Argentina y mi viejo en esa foto poniéndole corona de laureles al ganador.”. El volvió de Colombia. Iba a su próximo destino, Italia. En ese momento Bramuglia renunció a su cargo.

Desde que volvió de Colombia, estuvo en Italia y después siguió trabajando en Cancillería argentina hasta que se jubiló. Pero  estuvo ocho meses sin cobrar la jubilación y después le pagaban con los bonos del “Empréstito Nueve de Julio”…. No teníamos un peso. Te cuento, yo salía del colegio y llegaba a casa y he llegado a comer una papa hervida con un pedazo de quijada, y en los zapatos que eran de suela en esa época, le poníamos cartón en los agujeros de la suela porque no teníamos para  llevarlo al zapatero a cambiar la media suela  y nos calentábamos con la estufa de kerosén, cocinábamos con el calentador a kerosene y a la noche con el farol  de noche. Ocho meses sin cobrar la jubilación en época de  Alsogaray Ministro de Economía. Después de esos ocho meses, le pagaban con bonos que eran el equivalente al 50% de la jubilación que le correspondía.”

 “El falleció en mil novecientos setenta y dos.  Mi vieja. Lucía,  había nacido en mil novecientos catorce y falleció a los ochenta y cinco años. Vivía  en Colón y Mitre.

Nuevamente, investigar la historia local, nos permite – en el mismo acto de conocerla- mayor comprensión de la realidad.

Atilio relata con profundo sentimiento parte de la historia familiar, y más precisamente su final, me llevó a reflexionar sobre ese momento histórico, el impacto de aquel Empréstito y nuestra cotidianeidad. Elegí graficar similitudes con una  nota extraida de Infobae, con fecha 3 de septiembre de 2018:

“El 25 de junio de 1959, Álvaro Alsogaray asumió como ministro de Economía del gobierno del entonces presidente Arturo Frondizi. Por Canal 7 en cadena nacional, brindó un extenso análisis de la situación económica del país -tras dos años y medio del régimen de facto (la “Revolución Libertadora”) y año y medio de gobierno de Frondizi- para culminar diciendo: “Hay que pasar el invierno. Frondizi ya había reorientado la estrategia desarrollista al aceptar la condicionalidad impuesta por el FMI. Alsogaray definió un austero plan de estabilización, las misiones del organismo internacional visitaron el país en setiembre de 1959 y noviembre de 1960, al tiempo que autorizaron dos nuevos créditos stand-by de USD 100 millones cada uno, recomendaron aplicar con mayor vigor las medidas ortodoxas ya introducidas en 1958.”

“En ambas ocasiones se puso énfasis en la reducción del gasto público para lo cual se fijaron nuevos límites a la expansión de los activos del Banco Central y no se concedieron más aumentos de salarios en el sector público. Asimismo, se recomendó que, en cuanto al comercio exterior, se eliminasen los acuerdos bilaterales y se redujera el nivel de los recargos a las importaciones, entendiéndose que implicaban una protección desmedida. Debía mantenerse el mercado libre de cambios y la intervención del gobierno debía limitarse a suavizar las fluctuaciones del tipo de cambio en el corto plazo.”

“Por otra parte, se hicieron esfuerzos por poner en orden las cuentas fiscales, para lo cual se redujo el número de empleados públicos, se aumentaron tarifas de servicios públicos y se intentó limitar aún más los aumentos de sueldos en el sector público. El 23 de abril de 1961 el presidente Frondizi pidió la renuncia de Alsogaray pero fue nombrado nuevamente Ministro de Economía 1962. De manera que a la caída de Frondizi y por influencia de altos mandos militares, la economía volvió a estar a su cargo. Orientó su gestión a partir del diseño de un plan antiinflacionario.”

“Se suscribió un nuevo acuerdo “stand by” con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que impuso la reducción a cero de los derechos de importación, el incremento de los impuestos sobre el consumo y de las tarifas de los servicios públicos. Se redujeron las retenciones a las exportaciones tradicionales, se restringió la oferta monetaria y se redujeron el gasto y la inversión pública. El dólar alcanzó los $138, su valor más alto en la historia hasta entonces. La disminución de la actividad económica contrajo la base tributaria, por lo que el déficit estatal no se redujo sino que aumentó. Ya no era posible pagar las cuentas ni los salarios del sector público.”

“Alsogaray emitió bonos del “Empréstito 9 de Julio”. Papeles que reemplazaban el dinero. Se realizaron “Certificados Fraccionarios” y “Títulos Provisorios” que se utilizaron para el pago de haberes a empleados del Estado y jubilaciones. En agosto de 1962, los empleados estatales ya cobraban con bonos. Alsogaray renunció al poco tiempo. Los títulos públicos del “Empréstito de Recuperación Nacional 9 de julio”, fueron emitidos por Alsogaray en el año 1962, por la suma de 15.000 millones de pesos moneda nacional, con un interés del 7 % y por un plazo de 25 años. El dinero de los bonos enseguida se devaluó y en el ´63 representaba el 70% de su valor real. En el año 1963 se acortó el plazo original de 25 años, reduciendo la vida del empréstito a 10 años. El último servicio de amortización de estos títulos públicos se efectuó en agosto de 1972.”

“La historia económica debería hacernos reflexionar e impulsarnos a buscar alternativas más allá de las políticas del FMI que no hicieron sino complicar más aún las cosas.”

Lucrecia Monteagudo

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*Gracias Atilio Martinelli, vecino de Quilmes, hoy jubilado. Se desempeñó durante años en investigación de mercado, sobre todo en Pymes de la región, impulsor de  innumerables misiones comerciales con   la República del Paraguay y otras naciones del Mercosur. Fue miembro del Departamento de Comercio Exterior de la Unión Industrial de Berazategui. Su relato contextualiza la historia familiar y la época. El fue y sigue siendo un militante popular.

**Juan Atilio Bramuglia, hijo de inmigrantes italianos, su padre trabajador ferroviario, Muy joven quedó huérfano, consiguió trabajo en el ferrocarril, en Barracas, en la carga y descarga de trigo. A la par estudiaba la escuela secundaria para luego ingresar a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata. Nacido en Chascomús en 1903, abogado de la Unión Ferroviaria, de orígen socialista. Destacado canciller argentino, frecuentemente considerado como  uno de los más talentosos ministros del primer gobierno de Juan Domingo Perón. Finalizada su misión, retornó  a su cátedra en la Universidad de Buenos Aires y falleció muy joven, a los 59 años, en 1962 

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